EL PUEBLO HA DESPERTADO

Foto: Angela Gomez

[14/09/2012] Desde hace un tiempo, los argentinos podemos palpar la crisis social y política que se vive en todo el país. La suba de los precios, la desinformación que provoca el INDEC, el vicepresidente de la Nación envuelto en un caso de corrupción, la crisis en la provincia de Santa Cruz, la infantil confrontación entre los gobiernos, el caprichoso y temperamental tono del discurso presidencial, sumado a su pretensión de hacernos creer que todo lo malo que pueda pasar en Argentina es una “sensación”; son solo algunos de los indicadores de que las cosas no están bien en nuestra querida patria.

Y la movilización del día jueves fue el fiel reflejo de que hay un pueblo agotado y dispuesto a reclamar por el futuro de sus hijos y nietos. Y digo esto porque todas las malas decisiones de nuestros gobernantes en el presente tendrán sus claras consecuencias en el futuro.

Hace unos años partí de mi provincia natal, Santiago del Estero, buscando lo que la gran mayoría de mis comprovincianos busca, la prosperidad, crecer. Y eso, la tarde de ayer junto a mi familia, lo veíamos tan lejos; porque la realidad no es la que dice Moreno, porque la seguridad no es como dice Cristina Fernández, ¿será porque en vez de un colectivo o un tren se toma los aviones privados presidenciales? Tampoco le pasará a su hija, ya que viaja en primera clase para llevar vida de princesa en Estados Unidos. Uno de los carteles exhibidos ayer llevaba la leyenda “el peor enemigo para un gobierno corrupto es un pueblo culto”, ¿será por eso que este gobierno privilegia el asistencialismo en lugar de políticas públicas para mejorar la calidad de nuestro alicaído sistema educativo?

Ayer causaba dolor, impotencia, bronca y desazón ver el regreso a la Plaza de Mayo del “que se vayan todos”, escuchar el grito eufórico de la multitud reclamando por justicia, seguridad, pero por sobre todo, RESPETO. Respeto a la Constitucion, a los derechos de la ciudadanía, a la libertad.

Las columnas marchantes en todo el país demostraron hacer oídos sordos a ese pedido de “miedo” realizado por la presidenta. Una autoridad de su investidura no debe pedir miedo, sino mas bien ganarse el respeto de todos los habitantes del territorio que gobierna. ¿O acaso estamos en una diktadura? Porque si el conocimiento y la experiencia no me traiciona, es ese tipo de régimen político el que emplea estas modalidades.

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